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Megan Fox: La actriz será la Madre Teresa de Calcuta en el cine

Megan Fox, estrella de la película de acción Transformers, interpretará a la madre Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad, en la comedia How to loose friends and alienate people (Cómo perder amigos y alienar a la gente).

La mujer más sexi del mundo, según la revista FHM, tendrá el papel de Sophia Maes, una actriz que encarna a la santa en una película paródica. Las protestas sobre el filme, inspirado en las memorias de Toby Young, no se han hecho esperar, y grupos cristianos planean boicotear el estreno.

Megan Fox

Por las mujeres de Calcuta


La ONG donostiarra Calcuta Ondoan abrirá en la India un centro asistencial para mujeres ancianas y discapacitadas en septiembre

Hace nueve años que la ONG donostiarra Calcuta Ondoan edificó y puso en marcha un centro asistencial en la ciudad de Calcuta, en la India, para acoger a personas ancianas y discapacitadas, tanto física como intelectualmente, que vagaban por las calles de la ciudad. Por motivos culturales que impiden que en un mismo centro convivan personas de diferente sexo, en este centro solamente pudieron acoger a hombres.
Dada la necesidad de ofrecer un mismo servicio para las mujeres, desde esta ONG no dudaron en volcar todos sus esfuerzos para lograr un centro de las mismas características para mujeres. Compraron un terreno a las afueras de la ciudad de Calcuta y hace aproximadamente un mes comenzaron con los trabajos de construcción que finalizarán en septiembre. Iñigo Eguren, presidente de la ONG donostiarra, asegura que «lo más difícil de construir, los cimientos del edificio, ya están finalizados. El objetivo era tener esta parte de la edificación terminada antes de la llegada de los monzones».
Por el momento el edificio tendrá una sola planta con capacidad para 40 mujeres. Con el paso del tiempo y una vez puesto en marcha el centro asistencial, se valorará la posibilidad de ampliarlo para poder acoger a más mujeres.
Con personal local
El personal que trabaje en este centro será hindú. Y es que una de las filosofías de Calcuta Ondoan es que en todos los proyectos que se lleven a cabo estén implicadas las personas de la zona. El envío de voluntarios desde Gipuzkoa se realiza tan sólo de forma excepcional y para labores muy específicas.
Eguren asegura que la India es un país que cuenta con todo tipo de profesionales perfectamente capacitados para llevar a cabo todas estas labores. «Es fundamental que sean ellos mismos los que hagan esta labor por aquello que siempre se ha dicho de dar la caña y enseñar a pescar».
Ashabari es el nombre del hogar y centro asistencial para hombres que lleva funcionando ya nueve años en Calcuta y que servirá como modelo para desarrollar el hogar para las mujeres. Desde Calcuta Ondoan reconocen que las personas que se acogen en este tipo de centros «son especiales, vienen de la calle, con la mirada perdida, cubiertos de mucha suciedad y en condiciones infrahumanas. Y lo cierto es que cualquiera no se acerca a ellos, aunque sea difícil y triste admitirlo». La mayoría de los hombres acogidos en Ashabari, además de sufrir el rechazo de la sociedad y de sus propias familias, también padecen patologías mentales.
Eguren afirma que «hemos tenido la suerte de encontrar gente preparada y con una gran sensibilidad para abordar los cuidados de estas personas que, además de necesitar alimentos, higiene y cuidados sanitarios, fundamentalmente requieren de cariño y mucha humanidad». El objetivo del proyecto Ashabari y el del nuevo centro para las mujeres es su reinserción.
A medida que las personas acogidas se van recuperando realizan labores para el mantenimiento del hogar, lo que al mismo tiempo les ayuda en su rehabilitación. Uno de los objetivos de esta ONG es lograr, que tanto el centro asistencial de los hombres que ya está en marcha como el de las mujeres que se inaugurará en septiembre, lleguen a ser autosuficientes.

Rabindranath Tagore

Rabindranath Tagore , nacido el 7 de mayo de 1861, y muerto el 7 de agosto de 1941) fue un poeta bengalí, filósofo del movimiento Brahmo Samaj (posteriormente convertido al hinduismo), artista, dramaturgo, músico, novelista y autor de canciones que fue premiado con el Premio Nobel de literatura en 1913, convirtiéndose en el primer asiático laureado con este reconocimiento.

Tagore, también conocido como Gurudev, revolucionó la literatura bengalí con obras tales como El hogar y el mundo y Gitanjali. Tagore extendió el amplio arte bengalí con su multitud de poemas, historias cortas, cartas, ensayos y pinturas. Tagore fue también un sabio y reformador cultural que modernizó el arte bengalí desafiando las severas críticas que hasta entonces lo vinculaban a unas formas clasicistas. Dos de sus canciones son ahora los himnos nacionales de Bangladesh e India: el Amar Shonar Bangla y el Jana Gana Mana.

Biografía

Primeros años

Tagore nació en Jorasanko (Calcuta), hijo de Debendranath Tagore y de Sarada Devi. Debendranath Tagore formuló la fe Brahmo propagada por su amigo, el Rajá reformador Rammohun Roy. Debendranath se convirtió en la figura central de la sociedad Brahmo después de la muerte de Roy, a quién respetuosamente se le trataba de maharishi por parte de sus seguidores. Continuó liderando el Adi Brahmo Shomaj hasta su muerte.

Tagore fue el menor de catorce hijos. De niño, Tagore vivió en una atmósfera de publicación de magazines literarios y de representaciones musicales y de teatro. De hecho los Tagore de Jorasanko eran el centro de un extenso grupo social amante del arte. El hermano mayor de Tagore, Dwijendranath, era un respetado poeta y filósofo. Otro de los hermanos, Satyendranath, fue el primer miembro de etnia india admitido en el elitista y antiguamente formado solo por blancos Servicio civil indio. Además otro hermano, Jyotirindranath Tagore, era un músico de talento, compositor y autor de obras. Entre sus hermanas, Swarna Kumari Devi, se ganó fama como novelista por su propio derecho. La esposa de Jyotirindranath, Kadambari, que tenía casi la misma edad que Tagore, fue una querida amiga y tuvo una poderosa infuencia en Tagore. Su abrupto suicidio en 1884 le dejó fuera de lugar durante varios años, y marcó profundamente el timbre emocional de la vida literaria de Tagore.

En 1878, Tagore viajó a Brighton en Inglaterra para estudiar en una escuela pública. Más tarde, estudió en el University College de Londres. Sin embargo, no terminó sus estudios y dejó Inglaterra después de una estancia de un año. Esta exposición a la cultura inglesa y a su lengua se filtraría en sus primeros escarceos con la tradición de la música Bengalí para crear nuevas formas de música. A pesar de eso, Tagore no abrazó nunca completamente las rígidas normas inglesas ni la estricta interpretación de la tradicional religión hindú por parte de su familia en su vida o en su arte, eligiendo en su lugar tomar lo mejor de ambas esferas de experiencia.

Vida en Shelaidaha

En el 9 de diciembre de 1883 Tagore se casó con Mrinalini Devi. La pareja tuvo dos hijos y tres hijas, varios de los cuales murieron en sus primeros años. Por esa época, se había convertido en el centro de atención del mundo literario con varias obras, incluyendo un poema largo adaptado al estilo Maithili del que fue pionero Vidyapati, que a su vez reclamaba que pertenecía al poeta perdido llamanado Bhanu Simha. Su reputación se consolidó con recopilaciones como Sandhya Sangit (1882), que incluye el famoso poema Nirjharer Svapnabhanga (El grito de la cascada).

En 1890 Tagore se marchó a gestionar las propiedades familiares en Shelaidaha, una región estuaria situada en el actual Bangladesh, donde vivió en una casa-barco sobre el sistema tributario del río Padma. Trabajos de este periodo tales como Sonar Tari (1894), Chitra (1892) y Katha O Kahini (1900), terminaron de mostrarle como poeta. Además, estaba ganándose también una reputación como ensayista, escritor de obras y de historias cortas, reflejando la vida del pueblo que veía a su alrededor, haciéndole obtener considerables elogios.

Vida en Santiniketan

En 1901 Tagore dejó Shilaidaha y se trasladó a Santiniketan en Bengala Occidental, donde puso en funcionamiento una escuela experimental.
Su padre le había dejado propiedades en este lugar. Esta escuela, establecida según la tradicional estructura brahmacharya de los estudiantes viviendo junto a su gurú en una comunidad autosuficiente, fue un iman para grupos internacionales de talentosos estudiantes, artistas, lingüistas y músicos. Tagore dedicó prodigiosas cantidades de energía a obtener fondos para esta escuela (utilizando por ejemplo lo ganado en el Nobel). Hoy en día la institución es conocida como universidad Visva Bharati (??????????, ‘India en el mundo’), bajo el control del gobierno indio.


Continuó escribiendo, con obras tales como Naivedya(1901) y Kheya(1906) siendo publicadas durante ese periodo. Desafortunadamente, su mujer murió, y también lo hicieron una de sus hijas más queridas y un hijo, dejándole destrozado. Por ese entonces, ya tenía un amplio número de seguidores entre los lectores bengalíes. También se llevaron a cabo algunas traducciones de sus obras, pero eran a menudo de mediocre calidad. En respuesta a algunos admiradores ingleses tales como el pintor William Rothenstein, Tagore comenzó a traducir algunos de sus poemas en verso libre. En 1912, marchó a Inglaterra llevando con el un puñado de sus traducciones. En las conferencias que allí dio, estos poemas conmovieron a varios ingleses, más notablemente al poeta anglo-irlandés W. B. Yeats y al misionario inglés Charles F. Andrews (protegido de Gandhi). Yeats escribiría posteriormente el prefacio la versión inglesa de Gitanjali, y Andrews pasó con él un breve periodo en la India. El Gitanjali en su versión inglesa fue posteriormente publicado por la Sociedad India con un deslumbrante prólogo de Yeats. En noviembre de ese mismo año se sorprendió al serle concedido el premio Nobel de literatura, en base a un conjunto relativamente escaso de obras traducidas, cuyo centro era el Gitanjali’.

Junto con Charles F. Andrews y W.W.Pearson, Tagore se embarcó en 1916 en un circuito de conferencias que le llevó a Japón y los Estados Unidos. Durante un descanso de cuatro meses en Japón, Tagore escribió “De camino a Japón” y “En Japón”, que fueron posteriormente recogidos en el libro Japanyatri. Durante este viaje, Tagore denunció el chovinismo nacionalista y los nacionalismos beligerantes de forma mundial, incluyendo el de los propios japoneses y estadounidenses. También sería autor del ensayo Nacionalismo en la India, enfoncando el tema desde el punto de vista de su tierra natal. Esta posición le hizo recibir muchas críticas pero también le hizo ganar los elogios de pacifistas como Romain Rolland.

Las labores de Tagore como asistente y mentor en Santiniketan le tuvieron ocupado durante los siguientes años, dando clases en las mañanas y elaborando personalmente los libros de texto de los alumnos durante las tardes.

En 1927, Tagore junto con dos compañeros se embarcó en un tour de cuatro meses por el sureste asiático, visitando lugares tales como Bali, Java, Kuala Lumpur, Malacca, Penang, Siam y Singapur. Los diarios de viaje que escribió durante este tiempo fueron recopilados en su obra Jatri.

En abril de 1932 Tagore fue invitado a ser huésped del shah iraní Reza Shah Palavi.

Tagore escribió varias canciones apoyando el movimiento indio de independencia. Rechazó el título de caballero que le concedió la corona británica en 1915 como protesta por la masacre de Jaliyaanwala Bagh (Amritsar) en 1919. Su sentimiento profundo era que la nación solamente podía ser despertada por medio de la educación para todas las personas. Estos puntos de vista se reflejaron en su escuela de Santiniketan.

A lo largo de su vida, Tagore mantuvo múltiples contactos con otros intelectuales de su tiempo, incluyendo a Henri Bergson, Albert Einstein, Robert Frost, Mahatma Gandhi, Thomas Mann, George Bernard Shaw, H. G. Wells y Romain Rolland. Particularmente famoso fue el encuentro Tagore-Einstein que tuvo lugar en el hogar de Einstein en Kaputh (Berlin) el 14 de julio de 1930; la segunda parte de la conversación fue cuando Einstein visitó a Tagore en la casa de un amigo común, el Dr. Mendel. Discutieron sobre una amplia variedad de temas incluyendo la epistemología, ontología, teoría músical y creatividad.

Comenzó a pintar a los 60 años, realizando varias y exitosas muestras de su arte en gran parte de Europa. Murió en su Jorasanko el 7 de agosto de 1941, un día que aún es recordado en actos públicos dentro del mundo de habla bengalí.

Calcuta toma el pulso a India

La que otrora fuera icono de miseria y lucha social quiere erigirse en referencia intelectual del país, a caballo entre la huella británica y la apertura al siglo XXI.

Una de las primeras recomendaciones al viajero que quiere aventurarse por primera vez en India, un país que sin duda representa ‘una inmersión en lo absolutamente otro’, como tan certeramente ha descrito la poeta belga Chantal Maillard, es mantener Calcuta en el imaginario. Es decir, dejarla para un próximo viaje, cuando los ojos del visitante ya se hayan acostumbrado, de paso por otros lugares de India menos intensos, al sobrecogimiento que produce tanta diferencia respecto a lo conocido. Este país deja al viajero sin referencias. La que fuera primera capital del Imperio británico reúne, advierten los conocedores, los ingredientes más impactantes de miseria y abandono que Dominique Lapierre plasmó en La Ciudad de la Alegría y que se convirtieron en su icono en Occidente.

Sin embargo, Calcuta ya no se reduce a esta imagen, fruto del traslado de la capital a Nueva Delhi, de la partición en India y Pakistán en 1947, que dejó las tierras prósperas al otro lado de la frontera, y de la horda de refugiados de Bengala Oriental que invadieron la ciudad, erigiéndola en escenario de huelgas continuas y de gente sin trabajo. Lo primero que sorprende es una cierta coherencia urbanística, sobre todo si se compara con Nueva Delhi, donde reina el caos. La huella británica lo inunda todo, incluidos los taxis, con forma de cabs londinenses. Callejuelas atestadas de gente se unen casi en armonía con grandes avenidas de estilo europeo donde reinan imponentes vestigios arquitectónicos de la época colonial.

La mayoría, reunidos en la plaza Dalhousie, hace hoy las veces de sede administrativa del Gobierno. En este barrio burocrático, conocido como BBD Bagh, destaca el Edificio de los Escritores, una curiosa forma de llamar a los oficinistas, ahogados en una pesada burocracia que aún duplica documentos al carbón. Kolkata, como se rebautizó a la ciudad en el año 2000 con el nombre de la aldea que le dio origen, tiene en Maidan un pulmón que la protege de la polución (es una de las ciudades más contaminadas del país) y donde los urbanitas pasan su tiempo de ocio. En este inmenso parque que ocupa el corazón de la ciudad, los estudiantes juegan al cricket vestidos de blanco, en la más pura tradición británica; golpean el balón de fútbol y practican yoga, al que las jóvenes generaciones vuelven tras un periodo de rebeldía fruto de la apertura a los nuevos tiempos que corren, bajo la influencia de Occidente y de sus modos de vida.

En este inmenso parque y en sus inmediaciones, el visitante descubre una agradable sorpresa: en Calcuta se puede pasear, pese al ruido del claxon de los coches y taxis y de los escurridizos rickshaw. La capital de la región de Bengala Occidental es la última testigo de estos carros de tracción humana, que pese a haber sido prohibidos por el presidente de la región, en las filas comunistas, siguen ocupando la ciudad tirados por hombres caballo, como se conoce a estos seres en los huesos, que ocupan lo más bajo de la escala social.

En el extremo meridional del Maidan se levanta un enorme bloque de mármol blanco, el Memorial Victoria, un homenaje a la reina británica homónima, cargado de pinturas, objetos y documentos testigos de la historia cruzada entre India y su colonizador. La colección de objetos que alberga el Memorial Victoria es la mejor muestra del espíritu comercial que empujó al Imperio británico a levantar Calcuta, a través de la poderosa Compañía de las Indias.

El viajero descubre que en Calcuta se puede pasear

El otro gran almacén de relatos históricos es el Museo de India, seguramente el mejor conservado del país, aunque lleno de polvo por falta de fondos. Los amantes de las especies florales disfrutarán en el Jardín Botánico, que alberga una higuera de Bengala de 200 años que posee la segunda copa más grande del mundo, según dicen.

La calle Park adentra al visitante en el violento contraste entre la realidad mísera de muchos habitantes de Calcuta y la ostentación occidental. El lujo y el diseño de estilo europeo copan muchos de los escaparates, que comparten acera con librerías y cafés, muestra de la vitalidad intelectual de la ciudad y del continuo juego de contrastes que ofrece Calcuta. Estos cafés merecen una visita, como el Flury’s, frecuentado por la creciente clase media india y por extranjeros. En la misma calle, el restaurante Peter Cat ofrece las delicias de la cocina bengalí en una atmósfera de extremo cuidado al visitante.

La Calcuta a la que Madre Teresa entregó gran parte de su vida se encuentra al otro lado del puente Howrah, un espectáculo en sí mismo por la afluencia de coches, carros, transeúntes y rickshaw. Dicen que es el puente más transitado del mundo. Al otro lado seguramente se encuentre una de las poblaciones con mayor miseria del mundo y el motor que empuja a miles de jóvenes occidentales a prestarse como cooperantes cada año. La calle Sudder, en pleno centro de la ciudad, es el territorio de estos jóvenes, jalonado por decenas de pensiones y restaurantes baratos y donde se encuentra el New Market, uno de los pocos lugares para llevarse recuerdos de calidad.

Guía práctica

Cómo ir. Las compañías Air Europa, Indian Airlines, British Airways, Air France, Iberia, Lufthansa y Spanair ofrecen vuelos diarios a Calcuta con escala en Fráncfort, Londres o París, en función de la compañía aérea. El tren es el mejor medio de transporte para realizar viajes en el interior del país. La compañía nacional de ferrocarriles ofrece tres clases. La mayoría de viajeros extranjeros elige 3AC, donde pueden disponer de tren cama y de aire acondicionado. (www.indianrail.gov.in).

Cuándo ir. La mejor temporada del año para viajar a India es de octubre a abril. Julio y agosto son los meses del monzón, cuando se registran altas temperaturas y lluvias permanentes.

Dormir y comer

Presupuesto alto. Oberoi Grand Hotel Kolkata, 15 Jawaharlal Nehru Road, Kolkata, Calcuta, India. Situado en Chowringhee, el corazón del distrito comercial y de tiendas de Calcuta. Las 213 habitaciones y suites están elegantemente amuebladas con un sinfín de modernos detalles. El restaurante y bar del hotel sirve una gran variedad de especialidades thai e indias. Desde 216 dólares (138 euros). Para aquellos que quieran alejarse del ruido de la ciudad, Tollygunge (www.tollygungeclub.org), a las afueras de Kolkata, ofrece una atmósfera de idílica paz.

Presupuesto medio. Sunflower Ghesthouse, en la calle Royd, 7. Es uno de los hoteles mejor conservados de Kolkata, situado dentro del vetusto edificio Solomon Mansions. Jardín privado en la azotea. Las habitaciones con aire acondicionado cuestan 850 rupias indias, unos 12 euros (aconsejable en los meses de verano). Las habitaciones con ventilador cuestan 600 rupias (9 euros).

Presupuesto bajo. La calle Sudder está repleta de pensiones, la mayoría ocupadas por voluntarios europeos y de otras partes del mundo. El precio oscila entre 5 y 15 euros la noche (es recomendable llevar sábanas). Hotel María, situado en medio de un verde patio interior. Entre 250 y 300 rupias (3 euros).

Información general. El idioma oficial es el hindú, aunque el inglés se utiliza a menudo. Todas las personas que visiten la India necesitarán un pasaporte válido durante al menos seis meses y un visado.

Sor Teresa de Calcuta: Yo, la pecadora, la sin Dios

“En mi propia alma, siento un dolor terrible por esta pérdida. Siento que Dios no me quiere, que Dios no es Dios, y que él verdaderamente no existe.”(Sor Teresa de Calcuta, El secreto de la Madre Teresa)

Estas palabras las escribo, después de haber leído un bello artículo de Cristián Warnken, escrito en El Mercurio, sobre el libro póstumo de Sor Teresa de Calcuta, “El secreto de la Madre Teresa”.

Este texto que nos pone frente a la duda existencial, al éxtasis de las palabras de Sor Teresa de Calcuta, la no santa, la humana, la mujer, la experiencia del desamparo espiritual, la conciencia de la muerte, del dolor inmenso de la inmensidad de dolores humanos, puestos en un solo corazón.

Pero acaso lo más hermoso es la forma bella y poética expresión de Cristian para expresar el tópico de la búsqueda, la búsqueda de una verdad profunda, la que persigue al ser humano siempre, y de la cual no hay más armisticio que la muerte.

Me hace recordar algunas palabras de otra magnífica incomprendida, de otra pecadora, de una brillante mujer como Sor Juana Inés de la Cruz, monja, mujer, poeta, hablando en un continente oscuro e inquisidor, también sobre el éxtasis espiritual y la belleza del amor y su sensualidad por allá por el México de 1651.

Leer las palabras y la poesía de Juana Ramírez de Asbaje (Sor Juana Inés de la Cruz), la maltratada, la rebelde recluida, es adentrarse en la mirada extática rebelde y profunda del ser humano mujer, que clama por la incomprensión y el desprecio a su naturaleza dulce, profunda y necesaria, acaso con la misma fuerza y sensibilidad de las palabras de Cristián Warnken, frente a la duda.

La misma duda que quema las entrañas de Prometeo ante el águila feroz, o la duda del Dante, donde acompañado de Virgilio y tomado de la mano de Beatriz Portinari, bajan a su propio infierno interior, a re conocer sus debilidades y sus propias miserias.

Allí esta nuestra propia iglesia abandonada, nuestro propio templo interior, en donde de rodillas buscamos nuestras propias miserias desgarrados por nuestro llanto interior, por nuestra propia soledad, nuestro propio silencio.

¿Cuántos nos preguntamos lo mismo diariamente, o si vale la pena esta vida?. Aún no tenemos la respuesta final, quizá, más allá del dolor y de la muerte, esté la respuesta, o sólo otra parte de la verdad.

El pensamiento es infinito gracias a la “Diazón”, este punto de equilibrio entre el éxtasis espiritual y la razón, con la que enfrentamos la desgarradora conciencia de nuestra finitud, la conciencia de nuestra propia muerte.

Acaso serán estas propias divagaciones las que nos llenan cuando leemos algunas de las reflexiones y dolores de Sor Teresa de Calcuta, o las bellas ideas del artículo de Cristián Warnken, “Madre de todas las dudas” que nos repone la figura femenina, santa y amorosa, la que nos abre un nuevo tiempo, un otro camino espiritual entre tanto non santo varón.

Claroscuros de Calcuta

La prensa, más bien mala, que en las últimas décadas ha tenido Calcuta va de la pornografía al horror. En 1969, el crítico teatral inglés Kenneth Tynan, ya famoso entonces por haber sido la primera persona en pronunciar la palabra fuck (follar) en la BBC, escribió el libreto de una revista musical, Oh! Calcutta!, pronto convertida en uno de los más grandes éxitos de la escena británica.

Aunque en el collage pergeñado -con bastante gracia- por Tynan había textos de, entre otros, Samuel Beckett y John Lennon, la notoriedad del espectáculo se debió a sus desnudos integrales y constantes, motivo de un escándalo puritano que prosiguió en los primeros años setenta, mientras seguían también las largas colas para comprar sus entradas, casi todas de reventa, en el West End londinense. Nada hindú había en la obra, ni siquiera el título, que, después de leer algunas cábalas retorcidas, el propio Tynan tuvo que explicar: se trataba de un retruécano a partir de un lienzo del pintor surrealista francés Clovis Trouille donde se muestran de modo prominente las nalgas de su modelo, y que Trouille llamó Quel cul t’as (Qué culo tienes).

Oh! Calcutta! no llegó a los teatros de Calcuta, y en la imaginación de los viajeros occidentales que aman la India, la capital bengalí continuó siendo “la ciudad de la noche espantosa”, como la calificó Rudyard Kipling en una serie de artículos periodísticos enviados tras una breve estancia, mientras se alojaba en el Great Eastern Hotel, imponente edificio de gran solera decimonónica cerrado ahora por trabajos de renovación. La dimensión gigantesca y apelmazada de la urbe, su población, calculada en 14 millones dentro de su área metropolitana, pero seguramente incalculable en términos reales, la pobreza de la mayoría, el rastro de las enfermedades, la situaban ya en el siglo XIX, cuando era la capital colonial de los británicos en la India, como uno de los jalones que, al lado de Pekín, “llevan al camino de la revolución mundial”, según el dicho, seguramente apócrifo, de Lenin.

La revolución no ha estallado en Bengala (y ya vimos los efectos letales de la que sí estalló en China), a pesar de su larga tradición reivindicativa y sus conflictos armados, miles de personas duermen al aire libre cada noche en el centro de la ciudad, y el claxon de su cerca de un millón de taxis es la señal acústica de mayor resonancia. Aun así, Calcuta no resulta más densa ni abigarrada ni sucia ni cruda que otras ciudades asiáticas presentes en las rutas turísticas, poseyendo para mi gusto unas hechuras y una atmósfera de gran capital atractiva, inquieta y -a su modo arrollador- cosmopolita. Nunca la llamaría ciudad de la alegría, como Dominique Lapierre en su tópico libro, pero a mí me sedujo desde el primer momento.

Calcuta (hoy rebautizada nacionalmente como Kolkata) fue una completa creación de los británicos, y por ello es la megaciudad de la India donde más destacan el rastro del colonizador y la ausencia de edificios notables anteriores al siglo XVIII, época en que empezó a prosperar, siguiendo los intereses comerciales de la Compañía de las Indias Orientales y los vaivenes políticos del Raj o Gobierno colonial. Al principio sólo había allí tres aldeas (una de ellas, Kalikata, proporcionó el nombre) y un gran río, el Hooghly (Hugli en español), que sigue majestuoso y no muy claro de aguas atravesando la ciudad y dividiéndola en dos mitades, más que separadas, opuestas. La orilla izquierda es la que no se visita, aunque el viajero que llegue en tren es la primera que pisará, y las zonas importantes de la rive droite se extienden todas en torno al gran parque conocido como el Maidan, donde está, camuflado para el viandante al ser hoy de uso gubernamental, el antiguo Fuerte William de las tropas inglesas.

Mirador hacia el río

El Fuerte, los placenteros campos de hierba del parque, llenos los domingos de jugadores nativos de cricket, el grandioso pero relamido Memorial de la Reina Victoria, y una buena parte de la ciudad son, sin embargo, abarcables para quien, pidiendo el preceptivo y asequible permiso, suba a lo alto del monumento a Ochterlony, una columna de 48 metros de altura que ha perdido el nombre del prohombre en cuya memoria la erigieron los ocupantes en 1828, llamándose ahora Minarete de Shahid. Como casi todo en Calcuta, su estilo es occidental, aunque tiene unos motivos turcos y hasta egipcios que lo hacen muy singular. Desde el mirador del minarete hay buenas vistas del río, de la fea catedral neogótica de San Pablo y del céntrico barrio situado entre Chowringhee y Park Street, donde están los centros de ocio, los mejores restaurantes y la mayoría de los hoteles recomendables.

Al noreste del Maidan se halla otra de las zonas más vivas de la ciudad, alrededor de la gran plaza Dalhousie, donde destaca el bonito mamotreto victoriano del Writer’s Building, que, pese a su nombre, no alberga salones literarios ni bibliotecas, sino sedes administrativas del Gobierno bengalí. Andando o en rickshaw (en Calcuta, pese a la prohibición estatal, quedan muchos acarreados a pie por sus conductores), el paseante puede desde allí acercarse a las animadísimas calles lindantes con la universidad (repletas de puestos de venta de libros viejos) y al palacio de Mármol, la joya arquitectónica de la ciudad.

Este palacio, construido en 1835 por un magnate local, Raja Rajendra Mullick, se me antoja como la réplica anglo-india a la fantasía indo-china del Pabellón Real de Brighton, mandado edificar 20 años antes por el príncipe regente de Inglaterra y futuro rey Jorge IV.

Igual de extravagante, aunque menos refinado que el de Brighton (obra, al fin y al cabo, de un gran arquitecto, John Nash), el palacio de Mármol de Calcuta revela el sueño mundano y acaparador de un Ciudadano Kane bengalí que desde adolescente viajó por toda Europa comprando -a veces se diría que al peso- toneladas de objetos artísticos: mesas de lapislázuli, aceros toledanos, espejos rococó, lámparas de Murano y pinturas, infinidad de pinturas, algunas firmadas por Reynolds y Rubens. Todo ese bric-à-brac se amontona en estancias muy imponentes aireadas por patios que siguen el modelo doméstico hindú, y el conjunto formado por la mansión, los jardines y el pequeño zoo se visita sin que perdamos nunca de vista que aquello sigue siendo la residencia de los Mullick.

Los Tagore

Muy cerca del palacio de Mármol merece la pena echar al menos una ojeada a la casa familiar de los Tagore, toda una institución política y cultural muy determinante en el llamado Renacimiento de Bengala. El abuelo de Rabindranath fue el iniciador de lo que podríamos calificar de capitalismo nacionalista ilustrado, pero es evidente que el surco de reforma social y renovación artística (tanto literaria como musical) dejado por el premio Nobel del año 1913 fue duradero, llegando su influjo hasta otra de las grandes figuras de la cultura bengalí del siglo XX, el director de cine y novelista Satyajit Ray. Ray es uno de los grandes cineastas de la historia, si bien conviene señalar que, mucho antes del nacimiento de Bollywood y sus filiales regionales, Calcuta fue centro de producción y escenario de numerosas películas de calidad, no sólo de Ray, sino también de otros muy interesantes directores bengalíes como Mrinal Sen, Buddhadeb Dasgupta o Shyam Benegal. El cine sigue siendo importante en el Estado, y al sur de Chowringhee llama la atención el gran complejo que acoge la escuela de cine y la cinemateca. Por otro lado, Calcuta tiene seguramente el mejor museo de arte del continente, el Museo Indio, destartalado edificio cuya planta baja ofrece una apabullante colección de esculturas de las distintas fases y regiones del país.

Los ingleses abandonaron Calcuta a su suerte en 1911, cuando la capitalidad del Raj fue trasladada a Delhi.

Publican cartas privadas de la Madre Teresa de Calcuta

Editado en México por Planeta, con comentarios de Brian Kolodiejchuck, M.C, el texto sondea la profundidad de la vida interior de la Madre Teresa, vista desde la perspectiva de ella misma.

“Si alguna vez llego a ser santa -seguramente seré una santa de la ” oscuridad “. Estaré continuamente ausente del Cielo-, para encender la luz de aquellos que en la tierra están en la oscuridad”, solía decir la Madre.

De acuerdo con la crítica, más que un estudio teológico, este trabajo es una presentación de los aspectos previamente desconocidos de su vida interior; a través de los cuales se puede obtener un mayor conocimiento de su firme fe y de su intenso amor a Dios y al prójimo.

Convertida en un icono de la caridad y la compasión para las personas de todas las religiones y de todos los países, poco se sabía de la espiritualidad o de las luchas internas de este personaje.

Este libro recoge las cartas -en su mayoría inéditas- que escribió a sus más cercanos confidentes durante 60 años, donde el lector podrá asomarse a la desolación de sentirse rechazada por Dios y sus reflexiones acerca de su propio cometido en esta vida.

“Descubriremos a la “Santa de Calcuta” más personal y sincera, a través de esta recopilación que ha hecho el padre Brian Kolodiejchuck -postulador para la causa de canonización-, quien colaboró con ella durante 20 años.

Publicado para coincidir con el décimo aniversario de su muerte, este libro es el retrato más íntimo que se haya hecho de la Madre Teresa de Calcuta, cuya vida y trabajo siguen siendo admirados por millones de personas.

La Madre Teresa de Calcuta nació en Skopje, Macedonia, en 1910.
En 1928 entró en la orden de las Hermanas de Loreto, en Dublín, desde donde fue enviada a la India para iniciar su noviciado.

Allí se dedicó a la enseñanza hasta 1948, en que abandonó la orden para fundar las Misioneras de la Caridad. Con la ayuda de las personas que formaron parte de su congregación, su esfuerzo para ayudar a los más pobres se extendió por el mundo entero.

Recibió numerosos premios, entre ellos el Nobel de la Paz en 1979. Tras su muerte en 1997, se abrió el proceso de canonización y fue beatificada en 2003.

El padre Brian Kolodiejchuck nació en Winnipeg, Canadá. Conoció a la Madre Teresa en 1977 y trabajó con ella hasta su muerte en 1997.

Entró a formar parte de los Padres Misioneros de la Caridad en 1984, año de su fundación. Actualmente es director del Centro de la Madre Teresa de Calcuta.

Calcuta

Calcuta es la ciudad capital del estado indio de Bengala Occidental. Su nombre oficial es Kolkata aunque hasta el 1 de enero de 2001, su nombre oficial era Calcutta. Su nombre original era Kolikata que aún se utiliza en la literatura culta. Es conocida como “la ciudad de la alegría” y “la ciudad de los palacios”. También se la conoce como Michhil Nagari

En una época fue la ciudad más poblada de la India. Actualmente cuenta con 4.580.544 habitantes (censo de 2001), lo que la ubica como la cuarta ciudad más poblada de la India (detrás de Bombay, Bangalore y Delhi. Pero si se incluye su población metropolitana, sus aproximadamente 14 millones de habitantes la sitúan como la tercera aglomeración urbana más poblada del mundo.

No se debe confundir con la antigua ciudad de Calicut (la actual Kozhikode, de un millón de habitantes, en el estado sureño de Kerala).

Etimología del topónimo

Los nombres Kolkata y Calcuta están probablemente basados en la palabra sánscrita kalikata, que es el nombre de uno de los tres pueblos que existían en el área antes de la llegada de los británicos. Kalikata es a su vez, una versión inglesa de Kali-kshetra (’tierra de [la diosa] Kali’). Sin embargo, existen otras teorías sobre el origen del nombre. Se afirma que la ubicación original del poblado se ubicaba en un khal (’canal’) en bengalí. Es posible también que el nombre derive de la combinación de kali que significa limo y kata que significa concha marina, dado que existían industrias en la zona basadas en estos dos productos. Se ha propuesto también como origen la palabra en bengalí kilkila (‘planicie’). El gobierno de Bengala occidental cambió oficialmente el nombre de la ciudad de Calcuta a Kolkata a partir de 2001.

Historia

La zona sobre la que actualmente se asienta la ciudad de Calcuta ha sido objeto de ocupación humana al menos desde hace más de 2.000 años, según atestiguan los yacimientos arqueológicos encontrados.

La Compañía Británica de las Indias Orientales
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En 1690, la Compañía Británica de las Indias Orientales, que había establecido su primera sede de sus negocios en el Golfo de Bengala y en la propia Bengala desde 1608 en la localidad de Surat, optó por trasladar la sede de sus negocios a Calcuta, dando así inicio a la gran expansión de la ciudad, que administraba, al igual que al resto de sus posesiones, como si se tratase de un estado prácticamente soberano.

Tradicionalmente, pues, se considera la fecha de 1690 como la de la fundación de la ciudad, que se considera obra de Job Charnock, un administrador de dicha compañía, sobre la anterior aldea de Kalikata,aunque esta teoría es desautorizada por la moderna Historiografía.

Para 1699, Gran Bretaña completó la construcción de un fuerte, Fort William, cuya misión era la de servir de base militar para el establecimiento de las tropas del Ejército británico destinadas a la región. Poco después, en 1756, motivados por los enfrentamientos con Francia por el control de la India, los británicos efectuaron la ampliación y modernización de las fortificaciones de la ciudad.

El Nawab de Bengala, Siraj-Ud-Daulah, protestó por dichas obras y, al no ser atendidas sus reclamaciones, atacó el fuerte, tomando pues Fort William. Durante la toma del mismo, fueron asesinados varios británicos en una de las habitaciones, lo que marcó el imaginario colectivo británico, que se refiere a los hechos como La noche del agujero negro.

Al año siguiente, 1757, Fort William y Calcuta fueron reconquistados por una fuerza mixta formada por cipayos al servicio de la Compañía Británica de las Indias Orientales y de soldados regulares del Ejército británico, puesta bajo el mando del general Robert Clive, un antiguo empleado (como escribiente) de la Compañía.

La acción decisiva de la campaña fue la batalla de Plassey, que tuvo lugar el 23 de junio en la propia Bengala, en las cercanías de Calcuta, y que Robert Clive ganó más a base de sobornos y de promesas de ventajas comerciales que de combate militar.

El Raj Británico

En 1772, la ciudad fue nombrada capital de la India británica (el llamado Raj británico), rango que conservaría hasta 1911.

Fue a partir de este momento cuando se emprendieron obras de saneamiento para la ciudad, consistentes en la desecación de las zonas de marismas que rodeaban a la ciudad, al igual que se construyó a orillas del río Hugli una zona residencial y de oficinas gubernamentales. Fue Richard Wellesley, quien entre 1797 y 1805 fuera gobernador, quien dio destacado impulso a las obras en la ciudad.

Hacia principios del siglo XIX tiene lugar la división interna de la ciudad en dos sectores diferenciados: un sector europeo y otro reservado para la población india, zona conocida como ciudad negra.

A partir de los años 1850, tiene lugar un proceso de industrialización en la ciudad, especialmente relativa al sector textil y a la industria del yute. Ello, a su vez, hace que el Gobierno británico haga inversiones en el sector de comunicaciones, especialmente en el ferrocarril y el telégrafo.

Como resultado de la bonanza económica y del contacto entre la sociedad británica y la india, hace su aparición en la ciudad una nueva clase social, la de los babu, grupo de oficinistas y burócratas de estirpe frecuentemente angloindia y relacionados en la mayoría de los casos con las castas superiores de la India.

Desde finales del siglo XIX, tiene lugar en la India un proceso gradual de toma de conciencia nacionalista, que acaba por cristalizar en las ansias de independencia de lo que ya es una colonia británica, asumiendo Calcuta en este proceso un lugar destacado. Así, ya en 1883 fue organizada en la ciudad una Conferencia Nacional por parte de Surendranath Banerjea, siendo la primera de sus características que tuvo lugar en la India.

En 1905, George Curzon, primer marqués Curzon de Kedleston, al que se suele conocer como Lord Curzon, y que a la sazón era Gobernador General de la India, decidió partir la región de Bengala en dos distritos diferentes, lo que actuó como detonante para una serie de disturbios que se sucedieron en la ciudad, que incluso incluyó el boicot indio a las mercancías de origen británico.

El clima de agitación hizo que los británicos tomasen en 1911 la decisión de que la ciudad de Calcuta dejase de ser la capital del Raj británico, asumiendo dicha función la ciudad de Nueva Delhi, ya que además se consideraba que esta ciudad ocupaba una mejor situación estratégica en la India.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el puerto de Calcuta fue bombardeado en dos ocasiones por los japoneses. En 1943 se produjo en la ciudad una grave crisis de subsistencias, que degeneró en un hambre que provocó numerosas víctimas, y que los nacionalistas indios consideraron que se produjo como consecuencia del acaparamiento de suministros destinados a los ejércitos de los Aliados.

En 1946 se produjeron fuertes disturbios en la ciudad, con motivo de la petición de la creación de un estado separado para los indios de religión musulmana, que acabaron desembocando en una lucha abierta que provocó más de 2.000 víctimas.

Independencia de la India

Fue una importante en el comercio y la exportación del yute, pero en 1947, cuando tuvo lugar la partición (línea divisoria entre musulmanes e hinduistas) se vio invadida por oleadas de emigrantes procedentes de áreas donde la lucha por la independencia había ocasionado gran violencia, a la vez que desde la propia Calcuta partían emigrantes de confesión musulmana hacia el recién creado Pakistán oriental (hoy independiente bajo el nombre de Bangladesh). Por si ello fuera poco, las tierras en que se cultivaba el yute de que se abastecía, la industria yutera de Calcuta quedaron del otro lado de la nueva frontera. Todo ello provocó un período de estancamiento económico.

En los años 1960 y 1970, una serie de graves averías en el sector eléctrico, seguidos por huelgas y por la actividad de una guerrilla de ideología maoista, los naxalitas, siguió generando inestabilidad económica en la ciudad.

En 1971 el conflicto entre la India y Pakistán, la guerra indo-pakistaní de 1971, que provocó la creación de Bangladesh como estado independiente, originó nuevas oleadas de refugiados, que —unidos a los que habían ocasionado tres sequías sucesivas—, obligaron a la gente del campo a emigrar a la ciudad. El incremento de la población consecuente a la explosión demográfica tras la guerra, ha convertido a Calcuta en un hervidero humano donde las imágenes de hacinamiento, decrepitud, enfermedad y muerte, son tan habituales que la sola mención del nombre de la ciudad ya las evoca. Calcuta es la ciudad del mundo donde existe mayor número de población sin hogar que vive en la calle y el mayor número de leprosos.

Toda esta situación explica que hacia los años 1980 Bombay pasase a ser la ciudad más poblada de la India, en detrimento de Calcuta.

La Madre Teresa de Calcuta

Teresa de Calcuta, nacida como Agnes Gonxha Bojaxhiu (pronunciado [aɡˈnɛs ˈɡɔndʒa bɔjaˈdʒiu]), (Skopje, Imperio Otomano, actual República de Macedonia; 26 de agosto de 1910 - Calcuta, India; 5 de septiembre de 1997), religiosa católica albanesa célebre por su labor humanitaria en la India. Beatificada por el Papa Juan Pablo II en 2003.

Agnes hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio, y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión mostró una gran devoción religiosa. En su formación religiosa, Teresa fue asistida además por la Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada. Cuando tenía treinta años, se hizo misionera. En Irlanda recibió el nombre de Hermana María Teresa. En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión convirtiéndose en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó enseñando en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad,vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría. En marzo de 1997, la Madre Teresita bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General. Después de encontrarse por última vez con el Papa, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de vida.

* 1910, nació en Skopje (Macedonia), entonces perteneciente al Imperio Otomano.
* 1928, a los 18 años ingresó a la Orden de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto en India.
* 1929, inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta en enero.
* 1931, la Madre Teresa tomó el nombre de Teresa en honor a una Monja francesa Thérèse Martin quien fue canonizada en 1927 con el título de Santa Thérèse de Lisieux.
* 1937, la Madre Teresa emitió los votos religiosos y enseñó por 20 años en el Colegio Santa María en Calcuta, India.
* 1946, el 10 de septiembre, recibió otra llamada de Dios, para dar servicio a los más pobres.
* 1948, el Papa Pío XII le concedió a la Madre Teresa permiso para ejercer su servicio pastoral como monja independiente y empezó a compartir su vida en las calles de Calcuta con los más pobres, los enfermos y los hambrientos. La Madre Teresa fundó una congregación llamada las Misioneras de la Caridad. Su trabajo inicial fue el de enseñar a leer a los niños pobres de la calle.
* 1950, la Madre Teresa empezó a ayudar a las personas enfermas de lepra.
* 1963, fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad.
* 1965, el Papa Pablo VI colocó a la congregación de las Misioneras de la Caridad bajo el control del Papado y autorizó a la Madre Teresa a expandir la Orden religiosa en otros países. Alrededor de todo el mundo se abrieron centros para atender leprosos, ancianos, ciegos y personas que padecen del SIDA y se fundaron escuelas y orfanatos para los pobres y niños abandonados.
* 1979, se le concede el Premio Nobel de la Paz.
* 1984, Funda los Padres Misioneros de la Caridad.
* 1997, Muere en Calcuta.
* 2003, la Madre Teresa es beatificada por el Papa Juan Pablo II.

Para el día de su muerte se habían consagrado casi 4.000 Misioneras de la Caridad, y sus comunidades se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.

La Madre Teresa recibe en vida numerosos premios y reconocimientos, entre ellos:

* 1971 - Primer Premio Juan XXIII de la Paz (concedido por Pablo VI)
* 1971 - Premio Kennedy
* 1972 - Premio Nehru
* 1973 - Premio Templeton
* 1975 - Premio Internacional Albert Schweitzer
* 1976 - Premio Pacem in Terris
* 1978 - Premio Balzan a la humanidad, paz y hermandad entre los pueblos
* 1979 - Orden del Libertador (Venezuela)
* 1979 - Premio Nobel de la Paz
* 1985 - Medalla Presidencial de la Libertad Estados Unidos
* 1994 - Medalla de Oro del Congreso (Estados Unidos)
* 1996 - Ciudadana de honor de los Estados Unidos.

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